martes, 13 de agosto de 2013

MATAR EL AMOR... CUENTO


Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el odio, que es el Rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos ellos.
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Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano, llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito. Cuando estuvieron todos, habló el Odio y dijo:.
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-Os he reunido aquí a todos, porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien.
Los asistentes no se extrañaron mucho, pues era el Odio siempre quería matar a alguien. Sin embargo, todos se preguntaban entre sí: ¿quién sería tan difícil de matar, para que el Odio los necesitara a todos?
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-Quiero que maten al Amor, dijo.
Muchos sonrieron malévolamente, pues más de uno le tenía ganas.
El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:
-Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto. Provocaré tal discordia y rabia, que no lo soportará.
Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron muy decepcionados.
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-Lo siento, lo intenté todo, pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante.
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Fue entonces, cuando muy diligente se ofreció la Ambición, que haciendo alarde de su poder dijo:
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-En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará.
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Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima quien efectivamente cayó herida, pero después de luchar por salir adelante, renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.
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Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición, envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar al Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas, pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.
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Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envió a la Frialdad, al Egoísmo, al Aburrimiento, la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer, tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba. El Odio convencido de que el Amor era invencible, le dijo a los demás:
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-Nada qué hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos.
De pronto, de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte.
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-Yo mataré el Amor, -dijo con seguridad.
Todos se preguntaron ¿quién era ése que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido?
El Odio dijo:
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-Ve y hazlo.
Tan sólo había pasado algún tiempo, cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar, que por fin el Amor había muerto. Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló:
-Ahí les entrego al Amor totalmente muerto y destrozado.
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Y sin decir más, se marchó.
-Espera, dijo el Odio. En tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?
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El sentimiento levantó por primera vez su rostro, y dijo:
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-Yo soy la RUTINA.

4 comentarios:

  1. Contundente, lo que siempre he dicho, lo único capaz de matar al amor es la rutina, cuando le damos paso, nada que hacer.

    Gracias por tu visita a mi espacio, un placer visitarte Sólo una mujer

    (Me recuerdas a alguien que conocí hace tiempo)

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    1. Hace tiempo que no blogeaba. Gracias a ti por comentar.

      :)

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  2. Que bello cuento y que real a la vez.
    Me gusta el realismo de tu blog. Gracias por reflejar por medio de palabras que "Y fueron felices para siempre" es un simple cliché.
    Ahora yo creo que hay saber diferenciar la rutina de que simplemente las cosas entre ambos estan en sintonías diferentes.
    Leeré más atrás.
    Saludos!

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    1. De joven uno sueña con el "felices para siempre". Pero luego te enteras de que no es tan así y luchas por sacar adelante el matrimonio y piensas en los hijos y te vas dejando un poquito de lado y así te empiezas a acostumbrar a aquello y evitas los conflictos para no herir a nadie y de esa manera tratas de continuar con la rutina. Sin pensar, sin soñar, dejando todo al tiempo.

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